lunes, 15 de julio de 2013

El Chiringuito de Antonio

EL CHIRINGUITO DE ANTONIO


Isla Canela (Ayuntamiento de Ayamonte)


Aprovechando nuestras vacaciones por la costa onubense, decidimos ir a probar uno de los establecimientos más emblemáticos: el chiringuito playero de toda la vida. Por toda la costa andaluza se estilan mucho estos chiringuitos, donde son famosos sus espetos, frituras, arroces... etc

En la zona de Isla Canela te puedes encontrar con varias opciones, sin embargo nosotros, desde el principio, lo tuvimos claro: íbamos a ir al decano de todos los chiringuitos de la zona. El Chiringuito de Antonio lleva funcionando desde 1970, allá cuando Isla Canela no era mas que un pequeño poblado marinero, nada que ver con el complejo turístico que es ahora.


De entrada nos pedimos unas cañas en jarra. Nos trajeron unas pintas rebosantes de cerveza, bien tirada y helada, lo cual se agradece en estos lares donde los 30º se sobrepasan con facilidad. Si además, mientras pides te ponen unas aceitunas partidas, miel sobre hojuelas.




Como entrante pedimos media ración de tortillas de camarón (5 €), plato que dominan con una maestría inusual en la costa malacitana, gaditana y onubense. La media ración era considerable, máxime si se tiene en cuenta que eran dos tortillas para cada uno. De sabor excelente, bien frita la masa, muy crujiente y nada aceitosas. Muy recomendable.




Detrás pedimos una de las especialidades de la casa, el arroz marinero (12 €/ración). La gente pedía uno caldoso, pero nosotros nos tiramos a este sin dudarlo lo más mínimo. La ración era enorme, hasta el punto que nos dio para tres platos bien llenos para cada uno. El arroz estaba en su punto, con una textura tirando a meloso, y cargado de almejas y calamares. Muy sabroso, sin duda uno de los más ricos que he comido en mi vida. Muy recomendable.




De postre, no podíamos más, pero al ver tantos platos caseros y los buenos comentarios de las mesas de al lado, nos vimos obligados a probarlos. Lo primero, la tarta de nata. Si te gusta la nata es un manjar, muy bueno, con ese toque de sabor de la nata de toda la vida. La presentación en un vaso no era muy llamativa, pero el sabor insuperable



La tarta de queso es un clásico de todo el pais por lo que se ve, ya que es un postre que no era típico del sur. No obstante, la probamos y muy buena, con un sabor marcado pero sin llegar a ser empalagoso a la tercera cucharada.

Al final, pagamos por todo 42 €, vamos, regalado. 

En resumen, el Chiringuito de Antonio es un lugar de los de siempre, con una cocina casera, con productos de la zona y a un precio más que recomendable. Tiene 5 establecimientos por Ayamonte e Isla Canela, pero nosotros preferimos ir al original por su encanto. Bueno y barato.

viernes, 5 de julio de 2013

Restaurante El Caballo Rojo

RESTAURANTE EL CABALLO ROJO

Córdoba (Ayuntamiento de Córdoba)

Hoy nos vamos de ruta por el sur de España, así que vamos a empezar a realizar varias críticas gastronómicas sobre restaurantes de esta parte de la península. En este caso, vamos a ir hasta una de las ciudades más bonitas y con más encanto que uno se pueda encontrar: Córdoba. Si no la conoces, sin duda es una visita obligada en tu próximo viaje, realmente merece la pena.

Para comer hemos escogido un restaurante que es todo un clásico de la cocina cordobesa: el caballo rojo. Para encontrarlo, hacen falta pocas explicaciones porque se encuentra justo enfrente de la Mezquita, en el lado por donde se encuentra la torre del campanario.


La entrada simula la de un patio cordobés, estrecha, con azulejo rojo en el suelo, y paredes blancas repletas de flores y enredaderas. Una vez dentro, dispone de una barra de bar y varios comedores. A nosotros nos alojaron en los de arriba.


Lo primero que se agradece, es el aire acondicionado, máxime si vienes de estar a más de 30º fuera. Luego, el sitio, es un comedor grande pero que se encuentra distribuido en diversas estancias, en lo que en su día debió de ser una casona andaluza. Las mesas para 4 son  amplias, buenas sillas con respaldo acolchado, y servilletas y mantel de tela.

La carta, todo hay que decirlo, es de las más originales que vi porque fusiona la comida española con la herencia judia y musulmana de la antigua Córdoba. Tiene muchos platos originales y que nunca habíamos visto, así que nos decidimos aventurar a probarlos.


De entrante, pedimos un plato de jamón ibérico. Normalmente uno piensa que las mejores piezas corresponden a las marcas "cinco jotas" o "joselito", pero damos fé de que en Córdoba también se hace un jamón excelente que no tiene nada que envidiar a los onubenses de Jabugo. 


Detrás, pedimos unas sepias a la plancha con una salsa que era como una vinagreta de manzana, que hacía una mezcla excelente con el sabor del adobo y la sepia. Muy rico.


A continuación pedimos una ensalada sefardí, que constaba de varias verduras (zanahorias, setas, ajetes, pimientos) junto con atún, todo ello preparado como una espacie de carpaccio pero en vinagre. Luego tenía espolvoreadas por encima varias especias, que le daban un toque diferente. Era un plato que, con el calor, entraba solo y refrescaba el cuerpo. Si te gustan las vinagretas y no te saturas fácil con ellas, seguro que te gusta.


Detrás, probamos uno de los platos que mas nos llamó la atención: el rape mozárabe. Ya sé que Córdoba no es tierra de pescados pero, sin duda, fue todo un descubrimiento. Es una combinación de sabores excelente, el salado del pescado con el dulce de las pasas y los piñones. Muy recomendado. No tiene nada que ver con el sabor del rape que tenemos en el norte con salsas más fuertes


De postre, el camarero, muy atento en todo momento, pese a lo que se comenta en muchos foros gastronómicos, nos preparó un plato con un surtido de tartas: mazapán, chocolate y manzana, que estaban moy ricas, especialmente las dos primeras.

Al final salimos casi a 36 € por cabeza, botella de vino incluida. Eso si, la carta de vinos, es un poco justa y algo cara.

En resumen, El caballo rojo es un restaurante de los mejores de Córdoba, con una cocina diferente y con matices árabes y judíos, pero de calidad. No es para ir todos los días pero ,si un día quieres darte un homenaje, no en cantidad, sino en sabores y calidad, es una muy buena opción. Pagas, pero te quedas satisfecho. Entre 35-40 € por cabeza

miércoles, 3 de julio de 2013

Restaurante La Manduca

RESTAURANTE LA MANDUCA


Soto de Las Regueras (Concejo de las Regueras)

Hoy nos vamos hasta el Concejo de Las Regueras, situado a medio camino entre Grao y Avilés. Para llegar hasta él, si vienes de Grao debes cruzar el puente de Peñaflor y coger la carretera AS-234, que te llevará hasta Soto de Las Regueras, nuestro destino. Si vienes desde Gijón, coge la AS-2, y en cuanto salga el ramal de la AS-240. cógelo, y no la abandones hasta coger la AS-234, que te llevará hasta nuestro destino. Una vez en Soto, debes buscar en la parte alta del pueblo un cartelón de La Manduca que se ve claramente, que te indicará hasta donde debes subir.

La Manduca ha sido galardonado en el año 2012 como mejor cachopo del mundo, así que, si eres fanático de ellos, ya lo sabes, visita obligatoria. No en vano, es uno de los templos del cachopo.

El local es grande, nuevo, bien iluminado, con mesas amplias, sillas muy cómodas y manteles de tela. El servicio es muy atento, muy próximo al cliente y siempre te van a aconsejar bien en todo lo que pidas. Nos lo habían dicho varias personas y lo hemos comprobado personalmente.

Íbamos avisados de que el tamaño de los cachopos era descomunal, así que decidimos pedir un entrante para cada tres personas para ir haciendo boca antes de que nos trajesen los afamados cachopos. En este caso, nos decidimos por media ración de entremeses calientes por expresa recomendación del camarero, que nos dijo que una iba a ser muy grande.


Y tal y como nos aconsejaron, la media ración de entremeses calientes, era enorme. Croquetas, calamares romana, gambas gabardina y fritos de merluza para un regimiento, menos mal que era media para cada tres. Muy buena presentación y la fritura muy buena, aun siendo algo que no es nada del otro mundo porque se hace en todas partes. Y lo más importante, servida con todo caliente y nada aceitosa. Aperitivo recomendado para compartir y abrir boca entre varios.



Detrás llegaron los cachopos. Enormes. Casi no entran en una bandeja porque, es evidente que en el plato no entra. Son dos filetes de poco grosor, tiernos, sin un nervio, con un relleno en su punto y un rebozado excelente. Nada grasiento, sabroso, y acompañado de una pequeña ensalada y unas patatas, lo cual se agradece, especialmente en los momentos finales cuando parece que nuca se termina el cachopo. Muy recomendado, uno de los mejores cachopos de Asturias y, sin duda, uno de los más ricos que comimos en nuestra vida.

De postre, nos recomendaron la copa de la casa. Sinceramente, no había sitio para mas, pero visto lo visto, y teniendo en cuenta que cada recomendación del camarero era un acierto rotundo, nos tiramos de cabeza a la copa de la casa.

Y vaya si era un acierto. Es una copona donde te ponen, flan, varias bolas de helado, melocotón en almibar, varios cachos de tarta...y nata montada. Im-presionante, aquello estaba muy bueno. Y encima, por tan solo 4 €, que aprendan en otros sitios donde ya por un flan con nata industrial, ya te los cobran.

Al final, la media ración de entremeses calientes 6,50 €, los cachopos 14,90 € y la copa de la casa 4 €. Pagamos 23 € por cabeza pero muy a gusto, por todo: servicio, calidad y cantidad.  Y si no quieres gastarte tanto, siempre te dan la opción de pedir medio cachopo. Sitio muy recomendado.

También dispone de un menú del día muy potente que consta de un primero (fabada, pote, ensalada de mariscos y prescados, paté de cabracho), un segundo (cordero, pitu calella, bacalao a la vizcaina, lenguado relleno de marisco) mas postre, pan y bebida por 14,90 €

martes, 2 de julio de 2013

Asador Siboney

ASADOR SIBONEY

Arévalo (Ayuntamiento de Arévalo)
Teléfono 920301523


Esta vez la guía mikikín amplía un poco más sus fronteras y, pensando en los desplazamientos que nos ofrece el verano, vamos a ir probando nuevos sitios que quedan de paso a nuestros destinos. 

En esta ocasión nos vamos hasta la histórica villa de Arévalo, capital de la comarca de La Morera, y famosa porque allí pasaron su juventud ilustres personajes como la reina Isabel la Católica o San Ignacio de Loyola.



Para llegar a Arévalo no tienes más que coger el desvío de la A-6, que se encuentra perfectamente señalizado. Para aparcar tienes la plaza real, con bastantes plazas, y sino callejeando un poco o saliéndote hacia la zona nueva, siempre se encuentra alguna plaza libre.

La villa tiene fama por su cochinillo asado, incluso poniendo en entredicho la supuesta hegemonía segoviana en su elaboración, así que había que parar y comprobarlo. Normalmente, solíamos parar mucho en un restaurante de los de toda la vida, que no recuerdo bien su nombre, pero ya es historia porque ha cerrado.

Así que nos decidimos por el Asador Siboney. En teoría es una de las primeras espadas del cochinillo porque ha sido considerado por la revista Viajeros de Castilla y León como uno de los mejores asadores de la provincia, y ha sido premiado con el plato de oro en el Premio Nacional Gastronomía 2010.



Desde afuera, antes de entrar ya te llama la atención el sitio y también se ve que es de los sitios donde vas a pagar aunque, si al final uno queda a gusto con la comida y el trato, es lo de menos. Nada más entrar en el comedor llama poderosamente la atención su decoración, muy cargada y minimalista, donde tan pronto puedes ver columnas neoclásicas como estatuas o budas, además de numerosas lámparas. Casi pareces entrar en un museo, no en vano, según nos comentaron, su dueño es un aficionado a las antigüedades. 


El servicio está pendiente en todo momento del cliente, cosa de agradecer, y encima es cercano, lo cual te inspira confianza a la hora de dejarte aconsejar. De entrante nos pedimos la típica sopa castellana, que aún siendo de pan, huevo, jamón y ajo, es una delicia. Por desgracia no tengo la foto porque la borré por error, pero vamos, si realmente os gusta la sopa de ajo yo os la recomiendo encarecidamente.

Detrás vino el plato por el que realmente vinimos: para unos el lechazo y para otros el cochinillo, que no tostón, no confundir. 


El lechazo era una buena ración, tierno, muy jugoso en su interior y crujiente en su parte externa. Si eres fanático del cerdo seguro que te va a gustar. Yo, personalmente, le eché en falta un poco de ensalada o patatas fritas para acompañar pero, lo que es el lechazo en si, es inmejorable.


El cochinillo presentaba la misma textura que el lechazo: tierno, crujiente por fuera y muy esponjoso y sabroso por dentro. Salvo que no hay una guarnición, lo demás es inmejorable en cuanto a sabor se refiere. 

Al final, tomamos de postre un arroz con leche correcto, sin mas (también hay que decir que en nuestra zona es insuperable), y leche frita, que estaba bastante buena. A la hora de pagar, todo ello, junto con vino de la casa nos salió por 89 €.

En resumen, se trata de un lugar muy agradable, cómodo y con muy buena cocina y trato al cliente, en donde vas a pagar sobre 35-40 € por persona. Si no eres fanático del  lechazo o del cochinillo, probablemente no te deje contento. Ahora bien, si te gustan ambos platos, ni lo dudes. Probablemente es el mejor sitio que puedes encontrar.

lunes, 1 de julio de 2013

Restaurante Casa Grabelón

RESTAURANTE CASA GRABELÓN
(ACTUALIZADO JULIO 2016)
Gedrez/Xedré (Concejo de Cangas del Narcea)
Teléfono 985911370
La última semana antes de coger vacaciones la aprovechamos varios compañeros de trabajo para ir a conocer un poco más a fondo la comarca suroccidental asturiana. Como en los últimos meses se vienen avistando osos por la zona, decidimos ir a comer a la zona de Rengos, con la idea de acercarnos después al mirador de La Penona, desde donde se pueden observar varios de estos plantígrados a ultimas horas de la tarde.



De nuevo volvimos a visitar uno de los pueblos más guapos de todo Cangas del Narcea: Gedrez/Xedré. Para llegar hasta allí, debes ir hasta Cangas del Narcea y, desde la villa canguesa, coger la carretera que se dirige a Cerredo y, nada más pasar Posada de Rengos, encontrarás un desvío a mano izquierda, que te llevará hasta Monasterio de Hermo y Gedrez, nuestro destino hoy.

Nuestro destino hoy: Casa Grabelón. Hace unas semanas habíamos visitado el otro restaurante del pueblo, ignorando por completo que había otro más y que, según los lugareños, es mejor. 

Se trata de un bar restaurante de los de toda la vida, que ha sido reformado para adaptarlo un poco al turismo rural supongo. Tiene un pequeño bar a la entrada y detrás, subiendo unas escaleras, se encuentra su comedor.



Este sitio es famoso por las carnes y la caza, así que nos decantamos por probar sus especialidades. De entrada, para hacer boca mientras nos preparaban las carnes, decidimos pedir una tabla de embutidos caseros. La ración era 4 €, muy económica, además con la ventaja de que si quieres más siempre puedes pedirlas. En otros sitios, son mas caras y mucho mas grandes y cuando vas a comer el plato principal ya estás casi saciado. Buen detalle. Los embutidos estaban muy buenos, tiernos, con el punto de curación y a la temperatura adecuada. Aún me acuerdo de un famoso bar de la zona occidental que nos puso unos embutidos con los que casi nos dejamos los dientes para comerlos...



Detrás, nos llegaron las chuletinas de cabrito. Exquisitas, muy buenas de sabor, con el punto de sal y limpias de nervios y demás. 



A continuación, una de las especialidades de la casa: el cabrito al ajillo. La verdad es que nunca lo había comido, es mas, en principio no me llamaba la atención mucho, pero lo pedimos. Y sinceramente, fue lo que mas me gustó. Exquisito, con un cierto toque picante y churruscado, sin llegar a estar quemado. Muy recomendado.



La última ración que nos quedaba era el corzo guisado. Aquello estaba muy bueno, era pura manteca, con la carne limpia de huesos y nervios, y el sabor típico de la caza. Además va acompañado de una salsa casera con la que liga muy bien y realza su sabor. Muy recomendado

De postre, pedimos tarta de queso y tarta de la abuela. IM-PRESIONANTES. No sabría con cual de las dos quedarme porque, encima de ser caseras, estaban exquisitas, Muy muy recomendadas.







Al final, el entrante, los tres platos, tres postres, tres cafés, una botella de rioja y un litro de agua, todo por 54 €, regalado.

Buen sitio para comer caza a un precio bueno y rodeado de un entorno espectacular. Volveremos
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Nuevos platos de otras visitas


Fabas con jabalí
Jabalí guisado
Flan de manzana
Cachopo de ternera
Croquetas caseras
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Nueva visita Julio 2016

Después de un tiempo hemos vuelto a este local y la experiencia fue igual de buena que las anteriores. Eso sí, el chuletón que nos pusieron, impresionante. Muy muy recomendable.

Chuletón de ternera

Pulpería O Taberneiro

PULPERÍA O TABERNEIRO
Rianxo (Concello de Rianxo)

Aprovechando una de mis numerosas incursiones a las rías baixas, decidí salirme de la autopista de peaje Santiago-Vigo para ir por la costa y disfrutar de los paisajes y el encanto e las gentes de esta zona.


Rianxo es una villa marinera enclavada en plena ría de Arousa y eminentemente marinera, pues destila mar por sus cuatro costados. A priori, se presenta como uno de los mejores sitios para comer marisco y pescado de calidad, y eso fue lo que hicimos.

Para llegar hasta Rianxo, si vas por la autopista Santiago-Vigo, sólo tienes que coger el desvío que se indica, a los pocos kilometros de pasar el peaje, que marca Rianxo, Catoira, Boiro...

En la villa había varios sitios para comer, algunos con referencias en medios de comunicación de gran tirada, pero nuestro instinto nos llevó a la rula, allá donde los marineros hacen vida. Y una vez allí, preguntamos a la gente de mar dónde comer buen pescado y marisco a un precio razonable. Y todos coincidían en la respuesta: O Taberneiro.

Esta pulpería está situada a escasos metros de la lonja, al lado de una pequeña capilla con un cruceiro de granito. Se aparca fácil porque tienes toda la explanada a tu disposición, pero imagino que en horas punta de venta de pescado será algo más dificil. 

El local es viejo, aunque con algunas reformas básicas. Nada mas entrar tienes el bar, que es la parte más reformada, y desde ahí pasas al comedor que tiene unas buenas vistas de la ría. Eso sí, es un poco frío.



Para empezar a calentar motores, pedimos unas navajas de la ría, que por aquí también se les conoce como longueirones. Espectaculares, buen tamaño, carnosas y sin una pizca de arena.


Detrás, pedimos una ración de pulpo a feira. Venir a Galiza y no comer pulpo es casi un delito. Buena ración, el pulpo como la manteca, esponjoso y sabroso. Además sin patatas cocidas abultando, pedimos pulpo y comimos sólo eso, pulpo. Y muy bueno.


A continuación chipirones a la romana. Eran chipirones de la zona, muy sabrosos, cortados y limpios. Esto es algo de lo que deberían tomar nota muchos bares en los que se nos presenta el chipirón entero y sin limpiar, especialmente en muchos sitios de Asturias, donde encima es congelado.



Para detrás, no podíamos dejar de comer otro clásico de la cocina gallega: el raxo. La ración enorme, con raxo para dos personas como mínmo. Estaba limpio de nervios, bien troceado y jugoso, con un buen sofrito de ajo. Muy bueno



Y finalmente, pedimos dos lenguados para compartir los 4. La verdad  es que el lenguado ha subido mucho de precio y no es algo que uno coma muy a menudo, y menos a este precio como el que tenía en Rianxo. Estaba muy bueno, con un tamaño bueno y el punto de cocinado adecuado. Muy recomendado.

Detrás, tomamos 4 cafés porque el postre ya era imposible de digerir con la fartura que llevábamos y había que seguir rumbo a Vigo. Pedimos la cuenta y sorpresa, 66 euros, con albariño de la casa y agua de bebida. Un chollo.

En resumen. Un sitio que, si bien desde fuera pasa desapercibido para el forastero, es altamente recomendable por cantidad, calidad y precio. Volveremos

Restaurante Casa Perico

RESTAURANTE CASA PERICO

La Regla (Concejo de Cangas del Narcea)


El fin de semana había doble motivo para estar en Cangas del Narcea: por un lado las fiestas del Arbolón y, por otro, el Torneo de Baloncesto de Cangas del Narcea. Siempre por estas fechas caen muchos equipos para el Torneo y cangueses en el exilio para la fiesta, por lo que decidimos ir a comer a las afueras para evitar largas esperas en los lugares habituales de la villa canguesa.

Nuestro destino hoy: Casa Perico. Para llegar hasta allí, una vez llegues a Cangas del Narcea, debes coger la carretera dirección a Cerredo y, a unos 7 km, sin desviarte, se encuentra el pueblo de La Regla/La Riela, donde al final del mismo, justo en el cruce que sale para tirar dirección a Ibias, se encuentra Casa Perico.

Se trata del mítico bar-tienda de pueblo de toda la vida pero que ha sido reformado y, yo diría que hasta ampliado. Tiene un pequeño aparcamiento justo delante para unos 7-10 coches pero, si no tienes suerte, porque el sitio tiene mucha caída y tiene sus clientes habituales, puedes dejarlo en las inmediaciones a un lado de la carretera.


Nada más entrar te encuentras con lo que debió ser el bar tienda original. Rápidamente, te pasan al fondo donde te encuentras con un comedor nuevo, amplio, espacioso y con un reservado al fondo para celebraciones o reuniones que así lo requieran. Las mesas son amplias, las sillas consistentes y el mantel y las servilletas de tela. El agua mineral en botella de cristal y la carta de vinos correcta. Promete la cosa

A la hora de pedir íbamos todos con la idea de probar los afamados cachopos de la casa, de los que se hablan mil historias, a cada cual mejor. Sin embargo, nada más decirnos el menú, hubo gente que se borró del cachopo y se tiró al menú, que también era tentador.

El servicio es rápido y muy atento. Mientras nos decidíamos a pedir o no, nos pusieron un aperitivo de croquetas de cabrales con nueces, que estaban exquisitas. Los primero en llegar fueron los primeros platos del menú: el famoso pote de berzas del suroccidente. 


El pote estaba muy bueno, con una textura idónea, ni muy aguado ni tampoco de esos que  son una pasta compacta en donde no se diferencian las patatas, las berzas y las fabas. Muy sabroso, con cierto aire picante y con buen embutido, cosa que cada día valoro mas. Muy recomendado si te gusta el pote de berzas y, encima, con la ventaja de que lo tienes la mayor parte de los días en el menú.


Para los que no pedimos menú, pedimos de entrante unos rollitos de cecina rellenos de crema de queso y membrillo. Buena presentación y buen sabor. Había probado recientemente otros en un bar de la zona, bastante más afamado, y éstos no le tenían nada que envidiar. La cecina con el corte en su punto y con el relleno en su justa medida para que el contraste de sabores sea adecuado. Si te gusta combinar sabores y quieres un entrante ligero, es una buena opción.

Detrás, de segundo plato, todos teníamos lo mismo: cachopo de ternera. Los del menú, después del pote, tendrían una versión mucho más reducida y, los del aperitivo ligero, tendríamos ante nosotros el famoso cachopo de Casa Perico.


Primero llegaron los cachopos del menú, de un tamaño considerable. Muchos sitios que dicen poner cachopos abundantes en sus cartas deberían pasarse por Casa Perico y ver qué tamaño tiene el cachopo del menú aquí.


Y por fin apareció el cachopón que nos había traído hasta aquí. Sinceramente, si no es el más grande de los que vi en Asturias, cerca debe estar. De mano, ya impresiona. El rebozado es fino y para nada grasiento. Los dos filetes son de un grosor considerable pero, aunque yo soy más de filetín fino, he de decir que son pura manteca, se deshacen tan fácil y es tan buena carne que, hasta para un maniático de los filetes finos como yo, comería este cachopo sin ponerle ningún "pero". El relleno muy bueno, en su medida, buen queso fundido, nada de tranchetes, y unas finas lonchas de jamón serrano. La verdad es que normalmente se pide un cachopo por persona, pero este, si lo pides a la carta, como mínimo es para compartir dos personas. Recomendadísimo si eres fan del cachopo. Está a la altura del cachopo de La Manduca o Casa Ricardo, palabras mayores.



De postre, hay un montón de platos apetecibles, pero con semejante fartura era una pena intentar probar cosas nuevas porque no íbamos a apreciarlas bien, así que nos tiramos a la tarta de queso y dejamos las probaturas para otra ocasión, porque repetiremos seguro.

Sobre los precios, muy barato para lo que comimos. El menú del día con café 9,50 €, con la perola y la bandeja para repetir (cosa que os llama la atención a los que no sois del norte). El entrante 9 € y el cachopo 23 €. 

En resumen, sin lugar a dudas, un sitio que merece la pena porque tiene una de las mejores cocinas del suroccidente asturiano y a muy buen precio. A más de uno le va a sorprender su carta. Y para los cachopistas, parada obligatoria.